El Maine se construyó en Nueva York, siendo puesta su quilla en 1.888 y terminado siete años después, en 1.895, adoleciendo de numerosos fallos técnicos, motivados entre otros motivos por la escasa experiencia que en el momento de su construcción tenían los astilleros y diseñadores navales americanos. El buque fue clasificado primero como crucero acorazado y posteriormente como acorazado de 2ª clase, aunque en realidad, era muy lento para ser lo primero y estaba mal armado para lo segundo. Sus características técnicas eran las siguientes: 6.682 toneladas de desplazamiento, velocidad máxima de 17 nudos, poseía un blindaje que oscilaba entre los 300 y los
Tras haber recibido la contraseña "Dos Dólares", el 25 de enero de 1.898, hacia las 11:00 horas de la mañana, hacía su entrada en el puerto de
los restos del infortunado buque eran territorio americano, por lo que no permitieron a las autoridades españolas el que pudieran examinar los restos a conciencia. La Comisión Técnica española determinó que la explosión había sido interna y a todas luces casual, basándose en indicios tales como el hecho de que las planchas de acero del casco del Maine estuvieran retorcidas de dentro hacia afuera; de haberse tratado de una explosión originada por una mina o un torpedo, el casco estaría retorcido hacia adentro.Pero la Comisión de Investigación norteamericana dictaminó todo lo contrario. Así, McKinley podía informar al Congreso norteamericano el 11 de abril de que la explosión había sido motivada por un agente externo, declarando que éste hecho era sintomático de la situación extrema que se vivía en la isla. La opinión pública americana entre tanto era manipulada y engañada por la prensa amarillista de su propio país, iniciándose una campaña para el reclutamiento de voluntarios mediante carteles con el lema de "Recordad el Maine" y "Al infierno con España".
Hoy día todo hace indicar que, verdaderamente la explosión fue interna, motivada por la combustión espontánea de una carbonera junto a un pañol de municiones. De todas maneras, el hecho de que los norteamericanos no consintieran que una comisión internacional, tal como había solicitado España, llevase a cabo las investigaciones, y que finalizada ya la guerra se negasen a llevar a cabo una nueva investigación -solicitada una vez más por España- junto al hecho de que hacia 1.911 los restos del Maine fuesen reflotados y hundidos solemnemente en una fosa del Caribe para evitar posteriores análisis y juicios, habla muy a las claras del oportunismo americano al aprovechar una desgracia para llevar a cabo sus propósitos.
Hoy día todo hace indicar que, verdaderamente la explosión fue interna, motivada por la combustión espontánea de una carbonera junto a un pañol de municiones. De todas maneras, el hecho de que los norteamericanos no consintieran que una comisión internacional, tal como había solicitado España, llevase a cabo las investigaciones, y que finalizada ya la guerra se negasen a llevar a cabo una nueva investigación -solicitada una vez más por España- junto al hecho de que hacia 1.911 los restos del Maine fuesen reflotados y hundidos solemnemente en una fosa del Caribe para evitar posteriores análisis y juicios, habla muy a las claras del oportunismo americano al aprovechar una desgracia para llevar a cabo sus propósitos.

